lunes, abril 06, 2009

Cosas que jamas olvidamos

Érase un día cuando acompañamos a mi hermana menor a comprar un pantalón de mezclilla

- Vendedora: En que talla deseas el pantalón?
- Mi hermana: un talla 7 por favor

Salimos de la tienda y llegamos a casa
Resultado, el pantalón no le quedo, regresamos nuevamente a la tienda
- Me lo cambia por una talla mas grande
Por supuesto, volvemos a llegar a casa y vuelve a pasar lo inimaginable, nuevamente no le había quedado

Por tercera vez vamos a cambiar el pantalón y ya mi hermana mortificada, le comenta a la vendedora: “lo que pasa es que como tuve un bebe, pues ya no quede igual”
La vendedora muy amable le comenta: “No te preocupes, así es al principio, en unos seis meses te empiezas a desinflamar y ya veras que pronto vuelves a tu talla original”.

De ahí salimos aguantando la risa, no tuvimos corazón para comentarle a la vendedora que mi hermana desde hace año y medio había tenido el bebe y por lo visto ya no se desinflamaba ni con la lámpara de aladino, ja, ja … si así es.. y aun nos acordamos y todavía es blanco de nuestras bromas. Pero si no es la familia? quien más te puede echar carrilla?

3 comentarios:

Ale dijo...

jeje yo tambien sigo esperando a desinflamarme jejejej auch!

paztor dijo...

Si le falta carrilla nomás digame que pa eso estamos los amigos....que buen amigo soy veda?.

Ángel dijo...

Ale, al rato llega el tiempo, solo es que te lo propongas

Paztor, no compadre con usted el sarcasmo se queda corto, no se apure, con la familia es mas que suficiente y lo digo por experiencia, ja, ja.