Al terminar mi jornada laboral, la rutina de siempre es salir lo antes posible para ver a mi peque, algunas veces solo llego por el y nos despedimos inmediatamente porque de ahi sigue algo interesante que hacer, salir de compras, visitar a alguien, asistir a la noche de hogar, ir al cine o a cenar y otras veces me quedo platicando con mi comadre mientras Angelito nos integra en sus juegos, ya sea con una pelota o con los dados de las serpientes y escaleras, para el sus juegos son de diferentes niveles y el pone las reglas y por supuesto el cambia las reglas.
Tal vez todo sea rutina, trabajar, dormir, comer, jugar, tal vez un día hago algo distinto y cambia totalmente el día, pero igual lo disfruto, disfruto esa rutina y hay una en especial que no quiero perder, cuando a Angelito lo coloco en su silla y le abrocho el cinturón de seguridad y junta sus manos como si escondiera algo entre ellas y me dice: te tengo una sorpresa y yo con mi cara de asombro (como si no supiera que es lo que me va a dar) y estando a escasos centímetros de su cara se le ilumina su rostro y con su sonrisa infantil me dice: un beso y un abrazo. Esa rutina Angelito no quiero que se acabe nunca.
Así como lo cuento oh hermanos míos, estoy aquí porque no estoy en ninguna
parte*
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**Mario Moreno Cantinflas*
Así pues teniendo mi destino marcado, La Bella apareció una tarde
cualquiera como por arte de magia. Traspasando -digo yo- las ...
Hace 4 semanas.
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