Miro el refrigerador, solo queda una gelatina, sabor uva, tu sabor favorito, te la ofrezco y me dices si, estamos sentados a la mesa, me gusta mirarte, mirar como la empiezas a machacar la gelatina para que se convierta en trocitos pequeños y cuando la tomes con la cuchara y con tu pequeña mano no se te caiga, me ofreces y te acepto una cucharada, tomas otra para ti y vuelves a darme otra cucharada, ya no me das tiempo de decirte no, simplemente arremetes la cuchara a mi boca, me sonrió y te digo: no Angelito, come tu, acábate toda la gelatina para que crezcas, yo no quiero gracias, te me quedas viendo sorprendido y me preguntas con tu inocencia:
Mami tu ya no quieres crecer?
Díscolos, rimbombantes y consuetudinarios
-
Nada tiene que ver con nada. Nada de nada ni con nadie. Sea pues, comienzo
este relato como quien no quiere la cosa. Como si alguien en su mutismo
absolut...
Hace 4 días.
Publicadas por
Etiquetas:

0 comentarios:
Publicar un comentario