Gracias señor por el pan de cada día, por las penas y las alegrías, por sentirme viva, gracias señor por mi familia, gracias te doy por mi pequeño amor, en tus manos sigue estando mi vida y mis decisiones, yo pondré de mi parte para seguir siendo feliz y contar con tu compañía, sin embargo en tu camino estarán todas las lecciones de vida, gracias señor de todo corazón, en nombre de nuestro señor Jesucristo amen.
Como siempre les dejo un saludo desde el cielo y un abrazo aqui en la tierra, con mucho cariño, mucha vibra y mucha energia. pues aunque gris se ve afuera, el sol sigue estando ahí.
Díscolos, rimbombantes y consuetudinarios
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Nada tiene que ver con nada. Nada de nada ni con nadie. Sea pues, comienzo
este relato como quien no quiere la cosa. Como si alguien en su mutismo
absolut...
Hace 4 días.
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